Compramos un LCD o un Plasma?
Luego de que se quemó el televisor de 29″, la pregunta fue: compramos de nuevo un televisor convencional, o hacemos un “upgrade” a un LCD o un Plasma?
La compra de un televisor con tubo fue descartada totalmente, ya que si bien costaba la mitad que alguna de las otras alternativas, si algún día llega la televisión de alta definición (HDTV) no podríamos aprovechar su calidad, además había una buena promoción de un LCD.
Igualmente buscamos en internet cuáles eran los pro y contra entre un LCD y un Plasma para terminar de convencernos, y aquí están alguna de las cosas que encontramos:
Tamaño de la pantalla
Si queremos tener una imagen clara y nítida, el tamaño máximo de un LCD no puede superar las 42″ (por ahora), mientras que un Plasma puede tener hasta 61″.
Angulo de visión
Ambos tipos de televisores tienen un ángulo de visión muy amplio de hasta 170 grados, lo que nos permite sentarnos prácticamente en cualquier lugar.
Velocidad de refresco de imagen
Esto no es problema para ninguna de las dos tecnologías, ya que ambas poseen tiempos de refresco inferiores a los 20ms.
Vida útil
Tocamos aquí un punto muy importante, ya que obviamente queremos que nuestra adquisición durante el mayor tiempo posible. Los plasmas tienen una vida útil aproximada de entre 25.000 y 30.000 horas (4 horas por día durante 20 años), mientras que en los LCD es de 50.000 horas (unas 8 horas por día durante 20 años).
Sin embargo, al ritmo que avanza la tecnología, quién va a tener un televisor más de 10 años?
Consumo de energía
Si comparamos dos televisores del mismo tamaño, el LCD consume entre un 20 y 30% menos de energía que el Plasma.
Contraste
El ratio de contraste en las pantallas LCD es de 500:1, mientras que en los Plasmas el mismo es de 1000:1, lo que implica que éste último tenga una mejor calidad de imagen.
Un detalle a tener en cuenta es que los plasmas tienen un problema llamado “efecto quemado” o “burn in”, que ocurre cuando una imagen permanece mucho tiempo en la pantalla lo que hace que deje su marca en la misma. Por ejemplo, si miramos durante mucho en formato estándar de TV (4:3) en un televisor widescreen (16:9), puede que las barras negras de los costados queden permanentes.
Finalmente, pesó bastante el bolsillo y terminamos comprando un LCD de 32″ a un buen precio, y aunque aún el video cable aún use tecnología vieja lo que hace que las imágenes se vean deformadas, se nota una mejora en la definición de la imagen.
Como consejo a la hora de comprar asegúrense que el televisor venga listo para HDTV y que cuente con conexión HDMI, o al menos con DVI. Ah, y revisen bien que no tenga píxeles quemados.
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